El adiós al Sáhara español, visto por Guillén
Ludivine Thouverez (Université de Poitiers, MIMMOC)

Guillén, “Fosfato del mono”, Por Favor, nº46, 19-V-1975, p. 36, Colección personal.
Joan Josep Guillén: del teatro a la sátira del “teatro nacional”
A través de este artículo, me gustaría rendir tributo a una gran figura del dibujo y del teatro catalán: Joan Josep Guillén, también conocido como “Guillén”. Nacido en Extremadura en 1947, emigró junto con su familia a la ciudad de Manlleu siendo todavía un bebé. Durante la adolescencia, descubrió el teatro aficionado, una pasión en la que hallaba un refugio y una vía de escape del mundo cotidiano[1].Con veinte años,se trasladó a Barcelona para cursar bellas artes. Con el fin de costear sus estudios, empezó a trabajar en Tele/eXprés, ilustrando entrevistas. El éxito que le brindaron sus dibujos le llevó después a colaborar con Presència, Arreu, Destino, Triunfo, Por Favor y Muchas Gracias. Y, posteriormente, a trabajar para Mundo Diario, La Calle, El Periódico de Catalunya, El Món, Diari de Barcelona y La Vanguardia[2].
El dibujo que analizaré fue publicado en la revista satírica Por Favor, que se editó de 1974 a 1978. En ella Guillén coincidió con Perich, Cesc, Forges, Máximo, Chumy Chúmez y Núria Pompeia – dibujantes que, como él, cultivaban el arte del decir y no decir. Pues, si bien suponía un giro importante en los medios de comunicación, la Ley de Prensa e Imprenta de 1966[3] seguía restringiendo la libertad de expresión. Tal como se mencionaba en el artículo 2 de la normativa, era de obligatorio cumplimiento el respeto a la moral, a la ideología franquista, al orden público, a la paz interior, al honor de las personas, etc. En consecuencia, Guillén y sus compañeros sabían que “lo importante no era gritar […], sino ir levantando poco a poco el techo de lo que podíamos decir”[4].
A pesar de estas precauciones, Guillén fue procesado en 1978 por un fotomontaje en el que el ministro de Interior Martín Villa aparecía en traje de torero y con escopetas en lugar de banderillas. El dibujo, publicado tras la actuación sangrienta de la policía en la plaza de toros de Pamplona[5], le valió dos años de libertad condicional. Dicha condena no era un caso aislado. Según Luis Conde Martín, las sanciones económicas, suspensiones, prohibiciones y aperturas de expedientes alcanzaron una cifra media de 48 por año entre 1966 y 1974[6]. La Ley Fraga incitaba pues a la moderación y a la autocensura.
España y el Sáhara Occidental
La viñeta que presentaré a continuación fue publicada hace exactamente cincuenta años. En ella Guillén reacciona al anuncio del jefe del gobierno español de abandonar el Sáhara Occidental (colonizado desde 1884) antes del mes de noviembre de 1975. Desde finales de los sesenta, el enclave africano atravesaba un periodo de inestabilidad. Parte de su población se amparaba en una resolución de la ONU de 1966 para reivindicar su soberanía ̶ una exigencia respaldada por Argelia y el Frente Polisario[7]. Para contrarrestar este proyecto, España propuso la creación del Partido de Unión Nacional Saharaui (PUNS) que abogaba por un régimen de autonomía. Marruecos y Mauritania, por su parte, pretendían anexionar el territorio para apoderarse de las minas de fosfato de Bou Craa. Dicho mineral, una vez transformado en “fosfato monopotásico” suele utilizarse para la producción de fertilizantes. El control de las minas dejaba, por tanto, entrever enormes beneficios.
En mayo de 1975, la jerarquía militar española aprobó la Operación Golondrina, que consistía en la retirada del Sáhara en un plazo de entre 90 y 180 días según el nivel de conflictividad en la zona. Un mes antes, el Consejo de ministros había decidido abandonar la colonia, sin especificar a quién se transferiría su administración.Esta decisión se produjo tras el secuestro del ingeniero Antonio Martín Hernández (propietario de una flota de camiones que transportaba fosfato al puerto de El Aaiún) y del asesinato del soldado Ángel Moral a manos del Frente Polisario. En mayo, una delegación de la ONU se desplazó para evaluar la situación.
Conviene destacar que los asuntos relacionados con el Sáhara apenas contaban con visibilidad en la prensa española. O, al menos, hasta la Marcha Verde en noviembre de 1975[8]. En su mayoría, los periódicos acataban el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui y recelaban la política expansionista de Marruecos. Al dedicar varias noticias al asunto, la revista Por Favor constituye una excepción dentro del panorama mediático de la época. Así lo evidencia la viñeta de Guillén.
Anís del Mono o cómo la publicidad se vuelve sátira
Ante el riesgo que implicaría representar al ejército o al gobierno español, Guillén opta por parodiar la famosa publicidad del licor Anís del Mono para referirse al Sáhara. Creada en 1870 por los hermanos Bosch y Grau, Anís del Mono se convirtió en una de las bebidas alcohólicas más famosas de España. Para aumentar su volumen de ventas, los hermanos apostaron por un diseño y unas campañas publicitarias innovadoras. La figura del mono, que da su nombre a la marca, es un guiño al debate desatado a raíz de la publicación de la obra de Darwin, El origen de las especies, en 1859. La propaganda presenta Anís del Mono como el alcohol “más civilizado”. Para recalcar este mensaje, el mono que aparece en la etiqueta sostiene un pergamino en el que puede leerse: “Es el mejor. La ciencia lo dijo y yo no miento” [9].
A comienzos de 1898, los hermanos Bosch convocaron un concurso para anunciar su bebida. El pintor Ramón Casas mandó un cartel que obtuvo el primer premio. Se estructuraba en torno a dos figuras: una señora ataviada con un floreado traje oscuro y un mantón de Manila amarillo, conduciendo a un mono de una mano y alzando una copa de anís con la otra, en ademán de brindis y delectación. Todo ello sobre un fondo azul en el que destacan las letras del producto anunciado (fig. 1).

Fig. 1 : Ramón Casas, cartel “Anís del Mono”, 1898 (220,5 x 110 cm), Museo Nacional d’Art de Catalunya (MNAC).
La historiadora Teresa García Cifuentes aporta algunas precisiones sobre el mantón. Si bien suele asociarse al puerto filipino de Manila (donde la colonia española recibía productos traídos del Lejano Oriente durante el siglo XVI), el origen de la prenda radica en China. En ese país, se confeccionaba en tela de seda, con estampado de flores, pájaros o dragones. Los intercambios coloniales llevaron a la importación del mantón a España, donde se adaptó a los gustos locales. A finales del siglo XIX, se añadieron flecos a los mantones, que se llevaban de lado o sobre el pecho. Según García Cifuentes, “esta forma de colocación que Casas refleja en el cartel es conocida como ‘a la moronga’, que era habitual entre las prostitutas”[10]. En este sentido, el cartel podría haberse inspirado en los cuadros de Toulouse-Lautrec, que representaban a las prostitutas parisinas consumiendo absenta en los lupanares de Montmartre. Bajo un diseño aparentemente inocente, la “mona” de Casas admitía pues diversas lecturas.
En otro cartel (fig. 2), el sujeto femenino aparece con un vestido rojo y un mantón blanco y rosa, sobre un fondo verde. Al subirse a una mesa para rellenar la copa, el mono adquiere mayor protagonismo.

Fig. 2. Ramón Casas, cartel “Anís del Mono”, 1898 (218 x 110,5 cm), MNAC.
Esta segunda versión sirvió de modelo a Guillén. En su parodia, el dibujante representó a la mona con pelo más rizado y con rasgos saharauis. La inclusión de tonos amarillos en el mantón remite a la bandera rojigualda, lo que permite deducir que la mujer es una alegoría de la nación saharaui colonizada por España. No considero que la viñeta busque justificar la continuidad de la colonización, sino más bien denunciar el abandono del pueblo saharaui a su suerte ante la amenaza que representa una anexión por parte de Marruecos y Mauritania. A la derecha de la imagen, en efecto, aparece el monarca marroquí Hassan II con expresión socarrona. Al tender también su copa hacia el mono, parece reclamar su parte del brebaje monopotásico. Es decir, el fosfato.
Cabe subrayar que Hassan II justificaba la anexión del Sáhara por un derecho histórico, basado en la conexión cultural y religiosa del pueblo saharaui con Marruecos, así como la necesidad de proteger su seguridad nacional. En este proceso, tiene el respaldo de Estados Unidos que ve con malos ojos la creciente influencia de Argelia en la zona. La sustitución de la marca “Anís del mono” por “El fosfato del mono” pretende desenmascarar el discurso oficial de las autoridades marroquíes: para Guillén, el control de las minas de Bou Craa es la principal cuestión de fondo. No en vano el dibujo representa a Hasán II con una porra oculta a sus espaldas, como símbolo de su predisposición a atacar a traición. El mono, que lleva el característico fez o tarbush masculino marroquí, aparece como cómplice de la trampa: al embriagar a la mujer (esto es, al pueblo saharaui), busca alterar su libre albedrío.
Conclusión
El interés de la revista Por Favor por la descolonización del Sáhara se plasmó en varios dibujos y artículos en los que se alertaba sobre las pretensiones de Marruecos y el carácter ambicioso, chantajista e incluso taimado de su monarca. La representación que ofrece Guillén de Hassan II se enmarca en la línea editorial de la revista. Al desenmascarar las intenciones reales del monarca alauita, Guillén pretende alertar al lectorado (y quizá a las élites) sobre el peligro que supone Marruecos para el resto de posesiones españolas en África. La referencia a la voluntad de apoderarse del fosfato saharaui encierra, además, una crítica más general a las ideologías coloniales y capitalistas. A pesar de estas advertencias, España acabó cediendo parte del Sáhara a Marruecos y Mauritania en noviembre de 1975. Según José Luis Rodríguez Jiménez[11], la decisión respondió al interés del régimen franquista por garantizar su continuidad ante el inminente fallecimiento de Franco, evitando al mismo tiempo un conflicto internacional. A día de hoy, el conflicto perdura.
Bibliografía
Barranco, Justo, “La geometria del barroc”, La Vanguardia, 9-V-2011, p. 39.
Conde Martín, Luis, El humor gráfico en España, Madrid, APM, 2005.
García Cifuentes, Teresa, “Cartel Anís del Mono, 1898 Ramón Casas”, Museo del traje, XII-2012.
García Martín, Juan Andrés, “La Marcha Verde y el final de la presencia española en el Sáhara: una visión desde la prensa semanal española”, Guerra Colonial, nº 6, 2020.
Gracia Lana, Julio Andrés, “Transición y distintas transiciones en el humor gráfico y el cómic español (1966-1977)”, Artigrama, nº 35, 2020, pp. 89-107.
Guillén, Joan Josep, “Joan J. Guillén. Escenògraf, dibuixant satíric i pintor”.
Rodríguez Jiménez, José Luis, Agonía, traición, huida: el final del Sáhara española. Barcelona, Crítica, 2015.
Sola i Dach, Lluís, “Guillén. Entre el simbolisme i la càbala”, El Noticiario universal, 1983.
Vilches, Gerardo, La satírica transición. Revistas de humor político en España (1975-1982), Madrid, Marcel Pons, 2021.
[1] Barranco, Justo, “La geometria del barroc”, La Vanguardia, 9-V-2011, p. 39. Todas las traducciones son de la autora.
[2] Sitio web del artista: “Joan J. Guillén. Escenògraf, dibuixant satíric i pintor”.
[3] Con esta ley (también conocida como “Ley Fraga”) desaparecían las consignas, la censura previa, la consulta obligatoria de lo publicado y la designación “a dedo” de los directores de publicaciones.
[4] Barranco, Justo, “La geometria del barroc”, op. cit.
[5] Durante las fiestas de San Fermín de 1978, la policía irrumpió en la plaza de toros y disparó a bala real contra supuestos manifestantes. El temor se apoderó de los asistentes y provocó incidentes que se prolongaron durante la noche. Un ciudadano nombrado Germán Rodríguez Saiz murió de un disparo.
[6] Conde Martín, Luis, El humor gráfico en España, Madrid, APM, 2005, p. 257.
[7] El Frente Popular de Liberación de Saguía el Hamra y Río de Oro o el Frente Polisario se constituyó formalmente en 1973 con la intención de lanzar una lucha armada contra los ocupantes del Sáhara occidental. Tras la retirada de los españoles, el Frente Polisario libró una guerra contra los ejércitos de Mauritania y Marruecos. En 1991 anunció un alto el fuego, en espera de la celebración de un referéndum de autodeterminación respaldado por la ONU. Dicho referéndum ha sido constantemente pospuesto, motivo por el cual el Frente Polisario reanudó la guerrilla en 2020.
[8] García Martín, Juan Andrés, “La Marcha Verde y el final de la presencia española en el Sáhara: una visión desde la prensa semanal española”, Guerra Colonial, nº 6, 2020.
[9] García Cifuentes, Teresa, “Cartel Anís del Mono, 1898 Ramón Casas”, Museo del traje, diciembre de 2012.
[10] García Cifuentes, Teresa, op. cit.
[11] Rodríguez Jiménez, José Luis, Agonía, traición, huida: el final del Sáhara español. Barcelona, Crítica, 2015.
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ludivinethouverez (4 juin 2025). El adiós al Sáhara español, visto por Guillén. Atelier sur le satirique, la caricature et l’illustration graphique en Espagne. Consulté le 7 octobre 2026 à l’adresse https://doi.org/10.58079/1420r

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